ella: otra vez con el maldito fútbol
yo: es la final...
ella: hoy la final, mañana la liga, la cuestión es ver fútbol.
yo: oye, te digo algo de esa obsesión por los zapatos.
ella: ahora mismo sin ir más lejos.
yo: cuánto tiempo inviertes en ellos?
ella: oh! es lo mismo. Los zapatos quedan y el partido siempre acaba.
yo: pues no des la murga y dejamelo ver en paz.
ella: claro, prdone el señor. Y, ¿ Mañana qué será, formula 1, motos, carreras de caracoles?
yo: y qué quieres hacer.
ella: hablar, por ejemplo.
yo: para qué, contigo siempre pasa lo mismo. O digo que sí o ya está organizada. Eso no es hablar.
ella: pues quedate ahí con tu fútbol, ya encontraré a alguien interesante.
yo: sabes cuál es vuestro problema con los deportes?
ella: ¿ qué los dan a todas horas?
yo: no, el problema está en que el deporte es parte de un sentimiento.
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