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7月30日
Entre las sombras de sus bosques corría rodeado de una fauna que sólo conocía por zoológicos y documentales de bichos. En aquella época aún tenía mis perros, dos huskies de pura cepa. Con ellos desentrañé mil veces esas venas trazadas en el verde, sangre ocre del camino. Imagina a tres animales variopintos a la carrera. Para las diminutas ardillas que poblaban esos parajes la visión debía ser aterradora. Roían los duros piñones con sus incisivos de diamante, tranquilas y despreocupadas, ocupando el centro de la traza. Al ver aparecer tan extraño trío, corrían despavoridas en pos de refugio seguro. Aquellos bosques fueron repoblados en parte por el invasor eucalipto, desdeñando el pino o los castaños de lento crecer. El árbol austral es de crecimiento rápido y las empresas papeleras tienen especial interés en que las autoridades siembren esa especie. Los roedores corrían desesperadamente por el centro del sendero en lugar de buscar cobijo a un lado del camino y trepar al primer árbol disponible. Este comportamiento llamó mi atención y busqué porqués a tan contranatural proceder. Así conseguí observar que las ardillas nuca suben a los eucaliptos, corren y corren hasta dar con el pino más a mano (a rama, más propio). Ellas son de las que buscan.
El Eucalipto, varado en un mar de aguas extrañas, alza su gavia en pos de un horizonte esquivo. Apátrida del fuego devorador, aliento azufrado, tal caballo atilano sin hierba en el regazo. Pensé que la lisa piel no daba soporte al filo de las garras de la ardilla o, más simple, ésta no tenía en su mapa genético identificado a ese tipo de árbol como tal. El eucalipto estaba condenado a vivir solo, rodeado de vapores olorosos. Aroma del que espera.
En resumen: desdeñar
a la parásita hiedra,
ser fuerte como la piedra,
no pretender igualar
al roble por arte o dolo,
y, amante de tu trabajo
quedarte un poco más bajo,
pero solo, siempre solo.
Cyrano de Bergerac  Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月23日
Contar una historia, una buena historia, es relativamente fácil. Más complicado es transmitir los movimientos de tripas, esas cosas que nos retuercen los adentros. Si para lo primero basta con habilidad y bagaje vital, incluso imaginación. Para lo segundo debemos contar en el haber una buena cuota de sufrimiento. Es éste, dentro del mundo sentimental, el más universal de todos. La felicidad es un cocepto personal lleno de influencias bastardas y, por sí mismo, complicado de alcanzar. El sufrimiento aparece en cualquiera de nuestras biografías; una muerte, la enfermedad, la decepción y, por supuesto, el desamor. Vosotras, mis mejores y casi únicos lectores, teneis ese poso de sufrimiento que nos hace compartir el mismo lenguaje. Al final, sólo somos recuerdo pues todo lo demás, hasta el presente, es inventado. Para el lector que aún despita fuerzas contra el pasado le dedico esta entrada:
Como sueños vanos, así mis gozos ya expirados,
sin retorno ya mis días de halago,
mi amor perdido, y el capricho relegado:
sólo pena, no queda más pasado.
Adiós a la corte, Raleigh
Tras años de padecer colon irritable, en pleno brote salvaje, la doctora interpretó esos síntomas como enfermedad de crohn. Desde luego es mejor saber que no saber. Poner nombre a nuestros demonios no los convierte en inocuos aunque sí más digeribles. A partir de ese momento, aprendí a convivir con ese huesped de conveniencia. Esto es una cuestión de caracteres y el mío es tendente a buscar aspectos favorecedores, sin olvidar que se trata de una enfermedad y siendo fiel a esas pastillitas amarillas y a las sesiones en hospital de día para un cóctel sin pajarita.
Esto no es una exaltación de la enfermedad pues sé que la mía no es tan feroz como la de otros afectados, al final hablamos de una dolencia. Si aprendes a escuchar al crohn o si éste te permite hacerlo, conocerás que llevas incorporado en el chasis un barómetro emocional. Ya sabemos que ese aspecto de la personalidad influye a la hora de afrontar cualquier mal. Lo curioso de mi pepito grillo particular es que se adelanta a los ataques sentimentales. Cuando algo en la vida no va bien, esas cuestiones que pueden llevarte a un periodo de bajón, él te avisa. En ese momento en que el crohn toca a fafarrancho, es cuando debo parar y analizar qué está pasando. Luego hay que poner límites o soluciones a esas cuestiones o afrontarlas con distancia. Ya sé, no es fácil porque no siempre o casi nunca dependen enteramente de uno. Él ya hizo su trabajo y queda en tus manos poner soluciones o aprender a que te afecte de otra manera. No siempre es sencillo descifrar el origen de la alarma pues la enfermedad va varios pasos por delante y, en ocasiones, los árboles no dejan ver el bosque.
El crohn, el mío, es ese amigo que está siempre ahí para advertirte de las situaciones de riesgo. Sí, a veces este tipo de amigos son molestos pues nos dicen cosas que no gustan oirlas. No dejes que pasado el cahparrón él pueda decirte eso tan molesto de " ya te lo dije".
Si este texto llega a un compañero de fatigas espero que sea útil...  Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月19日
ella: ¿ en qué piensas?
yo: en nada. Nosotros somos capaces de estar callados minutos sin maquinar nada.
ella: eso no lo dudo pero a ti te conozco.
yo: improvisaré para ti... la gente es decepcionante.
ella: eso es por culpa tuya.
yo: ¿ también soy culpable de la mediocridad mundial?
ella: no seas capullo. Tu problema es que aún esperas algo de los demás.
yo: vaya, que ese rasgo de humanidad condiciona al prójimo.
ella: no, pero las espectativas son traidoras.
 Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月11日
ella: así nunca serás feliz y nunca me harás feliz.
yo: por mí mismo soy incapaz de serlo.
ella: tampoco lo serás a través de mí.
yo: ¿no me vas a dejar?
ella: esa es una carga demasiado pesada para cualquiera. La felicidad de cada uno es distinta.
yo: pues la mía es la de los demás, la tuya...
ella: cuándo aprenderás a quererte un poquito.
yo: cuándo me dejarás quererte a mi manera.
ella: ¡ Egoísta!
el texto añadido a continuación fue rescatado del blog de uno de mis "amigos..."
De la Autoestima a la Felicidad
Ayer, conferencia del dr. Rojas Marcos, catedrático de psiquiatría de la Universidad de New York con motivo de la presentación de su nuevo libro: "La Autoestima, nuestra fuerza secreta" (ed. Espasa).
La sala, llena hasta la bandera... y no era para menos pues el tema nos afecta a todos, la autoestima es muy importante, nuestra vida depende de como nos sintamos.
La definió como la valoración que hacemos de nosotros mismos, en función de unos valores que consideramos importantes y que varían de unos a otros.
Las personas con espíritu positivo, que tienen esperanza, que ven su pasado con comprensión y no con sentimientos de culpa, lo tienen más fácil, encaran mejor la vida.
Tener una autoestima saludable es indispensable para sentirse felices, pero no es suficiente. Un grado elevado de ella no es sinónimo de felicidad (puso de ejemplo a los dictadores, acosadores o criminales narcisistas). Además factores externos (una enfermedad, problemas) pueden incidir en nuestra felicidad sin tener nada que ver la autoestima.
Hablar es importantísimo (en una conferencia anterior a la que asistí, ya hacía hincapié en esto, que habláramos con las personas, los animales, las plantas, e incluso que habláramos solos... en fin, esto último, no sé, no sé, el psiquiatra es él, y sabrá...) Hablar aligera los traumas y dulcifica las emociones... Cuando tenemos buenas relaciones, solemos tener la autoestima razonablemente alta.
Resumiendo: "Quererse a sí mismos es indispensable para sentirse felices, aunque no siempre es suficiente"
 Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. 7月4日
yo: no sé qué más quieres.
ella: esfuerzo, dedicación como al principio. Ya lo das todo por hecho. Eres un asco de rutina.
yo: no te alcanzo y lo intento cada día. Me haces sentir como una basura.
ella: nunca nada es suficiente.
yo: entonces, para qué intentarlo.
ella: ahora somos espectadores del tiempo.
yo: muy bonito. De ti esperaba algo más trillado, un "tienes miedo al compromiso".
ella: ya sé que lo tienes.
yo: nunca des nada por hecho.
ella: venga ya! Si fuese de otra manera no pensarías todo tanto.
yo: Si de verdad lo pensara todo tanto no estaría contigo.  Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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