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    June 23

    el escondite

    Yo: ¿ Tú también crees que escondo algo?
     
    Ella: ¿ Lo haces?
     
    Yo: por supuesto que no
     
    Ella: Te leo y cuentas mucho, te escucho y no oigo nada
     
    Yo: Las letras hablan
     
    Ella: Pero no se escuchan
     
    Yo: Debemos aprender a oirlas
     
    Ella: Lo ves, eso son evasivas
     
    Yo: ¿ Por qué vosotras siempre pensais que hay algo más?
     
    Ella: ¿ Es así?
     
    Yo: Lo que ves es lo que hay
     
    Ella: nadie está tan vacío
     
    Yo: Otra vez el maldito tema. No juego al escondite con nadie
     
    Ella: Cuando se habla contigo queda esa sensación
     
    Yo: Será un problema estructural de vuestra cabeza
     
    Ella: O será tu forma de protección
     
    Yo: ¿ También tú dejarás de hablarme?
     
    Ella: Parece que lo estés deseando
     
    Yo: No puedo evitar que penseis que es así
     
    Ella: Nadie tiene tanta paciencia para estar descifrando todos tus silencios y tantas salidas de tono. Fuera de tu cabeza nada ni nadie te interesa.
     
    Yo: Este es un tema cansino. Me raya
     
    Ella: Te lo habremos dicho muchas.
     
    Yo: No. Muchas me habeis tachado de la misma lista...
     
     
     
     
     
     
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    June 20

    Destellos

    Yo: cambios, cambios, cambios. ¡ Cojona! Acaso nada permanece.
     
    ELLA: sólo en lo imprevisto hay esperanza.
     
     

    " A 50 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Centauro se halla el diamante más grande jamás visto. Se trata de la estrella BPM37093, una enana blanca cristalizada, el último estadio al que están condenadas las estrellas parecidas al Sol después de consumir en reacciones nucleares todo su helio e hidrógeno. Dentro de 5000 millones de años nuestro sol se convertirá en una enana blanca que tras 2000 millones de años más morirá en forma de otro gigantesco diamante en el corazón de nuestra galaxia. Nadie podrá ver su brillo latir. También todos estaremos muertos."

                                      (A. Fernández Mallo.  "nocilla dream" )
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    June 16

    Una tarde con Gustavo

     
    El ácido de la poción mágica del druida galo que transformaba a la gente corriente en guerreros
     
    invencibles fue el culpable, nada curte más como la batalla de la vida cotidiana. Gracias a él conocí      
     
    a Gustavo, el reportero más dicharachero de barrio Sésamo. Un batracio de trapo verde con el que
     
    diserté sobre la condición anfibia:  

    -         Oye Gustavo, debe ser estupendo eso de vivir en dos medios tan diferentes. -  

    -         ¿Estupendo? Y una mierda. Los de tierra no pueden vernos y nos gritan eso tan americano

    de ¡Go home!. No creas que en el agua es mucho mejor, nos obligan a restregarnos las ancas

    contra el felpudo vegetal de la orilla. Somos los judíos del reino animal, verdaderos apátridas,

    joder hasta me llaman Woody.  

    -         Va tío, ser humano no es mucho mejor. –

    -         Es verdad, sobre todo con vuestras estupideces. Hay una que realmente me revienta y

    es esa manía vomitiva de algunas de vuestras hembras, grandes y feas, empeñadas en

    besuquearnos con una muesca de gilipollas en sus caras deformes. Qué arcadas me dan

    cuando lo hacen, es que sois unos bichos asquerosos.  

    -         Tío se piensan que sois príncipes encantados, es para sentirse halagado. –

    -         No me jodas, no son precisamente las tías como la “Sifer”  las que se conforman con

    príncipes encantados de ojos azules. Ellas, las tías buenas, tienen tipos encantadores de

    cuentas bancarias infinitas. Además, ningún miembro de la realeza va a pasarse la vida

    comiendo moscas. Aunque esas grandes azuladas están cojonudas de verdad. –

    -         Vale pero no me negarás que la metamorfosis es una vivencia imborrable. –

    -         ¡Vaya otra cagada!. Tío la naturaleza te obliga a nacer en un medio determinado. Uno se

    siente muy agustito coleando en el agua, sólo tienes que abrir la boca para comer. Un día

    desgraciado empiezan a salirte un montón de cosas, cuando puedes darte cuenta de la

    situación te han echado de casa. Cómo te sentirías si un día ¡ zas! se te cae la cola.

     

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    June 12

    soy lo que siento

             Yo:                                Cuanto menos siento lo que soy
    menos soy lo que siento
    Ella:                              XXXXX XXXXX XXXX XXXX XXX
                                               XXXXX XXX XX XXX XXX
     
    Yo: Has vuelto a hacerlo. Te lo dije, nunca emborrones en mis escritos.
     
    Ella: Estoy harta de tus grandes frases, con ellas nunca dices nada y eso es lo habitual en ti.
     
    Yo: Eso no te da derecho a tachar nada.
     
    Ella: El gran ideólogo siente irritación. Al menos, así sé que estás vivo.
     
    Yo: Tienes razón. Las grandes frases llenan mi boca, da gracias que sea así.
     
    Ella: Te faltan huevos hasta para eso.
     
    Yo: Querida, ya sabes cómo tienes el colesterol. Soy un capón conveniente.
     
    Ella: No te soporto.
     
    Yo: Lárgate con tus grandes amigos antes que los años hagan explotar tus caderas.
     
    Ella: Por una vez dices algo coherente. Me voy con ellos antes de que sea tarde.
     
    Yo: Corre, corre. Así descubrirás que puedes quemar grasas fuera de la cama.
     
    Ella: Te odio
     
    Yo: Te desprecio
     
    ...
     
    Yo: Por Dios, deja de llorar.
     
    ...
     
    Yo: Es qué nunca seremos felices.
     
    Ella: Abrazame con fuerza.
     
    ...
     
    Ella: Cariño, la felicidad es una magnitud de contrastes.
     
    ...
     
    Yo: XXXXX, XX XXXXXX XX XX XXXXXXX XX XXXXXXX.
     
     
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    June 10

    Celdas. cap. III " El programa"

    III-                El Programa

     

     

    El curioso plan de reinserción conventual -cloroformo social, gustaba recrearse el carcelero refiriéndose al asunto-  contribuyó de modo decidido a la rehabilitación del convento. Avaló el crédito para reconstruir el edificio cuanto éste era sólo proyecto de ruina y desahucio, sirvió de base financiera para emprender una renovada acción evangélica y era el sustento financiero de la orden. El Padre Pedro era buen conocedor de la importancia del programa. Para él, aquella misión regeneradora de presos, había sido una prueba más a su Fe.

    El hermano Miguel fue el primer condenado en llegar. Todos esperaban que su estancia en el convento fuera empleada como mera estación de tránsito para regresar al mundo de las altas financias y la política –a la política en definitiva, Pedro no distinguía hoy en día una de otra-. De eso hacía ya cuatro años. El éxito reconfortó a Pedro y decepcionó al Sr. Del Pino quien tenía en el fracaso seguro de aquella idea arcaica puestas expectativas para el control del tirón popular de aquellos, sus chicos, en beneficio propio. 

    El hermano Gabriel tenía una hoja curricular diferente. La misma mayoría que tácitamente lo impulsó al terrorismo de estado unos años antes de su entrada en prisión, le sometería luego a lapidamiento en plaza pública, televisiva se entiende. Epidemia tuerce testas previa, solaz respuesta acusadora después. No juzguéis y no seréis juzgados los libros sagrados siempre tan en boga, Pedro no dejaba de admirarse por ello. El entonces político y hoy hermano poco sabía de armas y tiros en la nuca, sirvió a la causa común asumiendo el papel de muñeco de paja. El niño Pedro recuerda aquellas sesiones dobles de cine de pueblo, tardes de domingo: el sendero de piedras amarillas, brujas cardinales, un muñeco de paja, espantapájaros acaso, un corazón ausente. El hermano Gabriel llevaba años junto a ellos, Pedro sufría por él cada día y él seguía buscando.

    Aquellos dos casos corroboraban las posibilidades del programa y el empeño que el sacerdote había puesto en su éxito. Las palabras que a continuación pronunciara el alcaide las sintió hirientes, resquebrajando algo íntimo bajo la piel, puñalada trapera:

     

    -         Padre, asuma sus responsabilidades. Otra reincidencia como la del que ustedes llaman hermano Rafael, será por lo cantante del tipo, recuerde orquestada desde el interior de estos muros, y podemos olvidarnos de todo.

    -         El hermano Rafael tuvo un momento de debilidad, un volver a las andadas. No olvide Sr. Del Pino que todo eso también forma parte del hombre, de todos los hombres.

     

    Al hermano Rafael le perseguía su fama. Entiéndase con este término un conocimiento casi universal de las veleidades del personaje. Pese a ese saber, ya dentro del convento logró burlarse de todos y de cuanta precaución se hubiera establecido al ingresar en el cónclave. Es justo decir que pocas cortapisas puso Pedro en el camino. El Padre creía en el sagrado don del libre albedrío. Así, fácil habría de resultarle al hermano ganar la confianza de los frailes hasta, títulos notariales en mano, trapichear con los terrenos del convento. Un poco de azar, acaso intervención divina, destaparía las maniobras a tiempo y el asunto quedó en susto. Las autoridades civiles y las eclesiásticas replantearon la vigencia o no del programa.

     

    -         Recuerde bien esto que voy a decirle- continuó hablando el carcelero sin rebajar el tono- la violación, aun sin pasar de intento, deja rastro. Contamina cuanto le rodea. Los presos lo saben bien. Por eso debemos aislarlos, pero no sólo de los demás reclusos, también de ellos mismos. El control debe ser riguroso y el aislamiento estricto. Comprende lo que le digo…

             

    El religioso entendía de sobra e intentaba no hacerlo. Aquel seglar fariseo pretendía asumir atribuciones, dar instrucciones, e indicar directrices en aquella su comunidad sin ningún derecho y, peor si cabe, sin ninguna condición para ello. Pedro dio por terminada la charla recurriendo a la proximidad horaria de los oficios – la plegaria es la salvación, una vez más se confirma -. Aguardaron el regreso de Aparicio, Joaquín y el agente Salcedo en silencio tenso. Reunido al fin el grupo se darían la mano, un gesto protocolario que habría de emplazarles para mejor ocasión. El trío se demoraba y el ambiente iba cargándose de un aire espeso de arenisca, la luz adquirió el tono ocre propio de las tormentas de verano, olor a forja de hierro. Los dos advirtieron el resplandor lejano de un rayo y los golpes en la puerta les parecieron la consecuencia lógica al deslumbramiento previo.

     
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